La discusión recién se está instalando y promete: los lugares que mejor reaccionaron a los efectos del terremoto fueron las localidades más pequeñas con comunidades de vecinos que se conocen y que, por ende, pudieron organizarse mejor. Esto que parece obvio, no lo es, si consideramos que los chilenos están preferiendo, hace años ya, abandonar los pequeños pueblos para emigrar a las ciudades donde los servicios abundan.
Pero las ciudades, grandes y medianas, son las que más han “guateado” tras la catástrofe. Sus habitantes han quedado sin saber qué hacer, vagando con el auto por las calles sólo para meterse en tacos sin sentido porque nadie parece ir a ninguna parte.
Varias caletas en la provincia de Arauco y localidades del interior como Empedrado, en Maule, supieron muy pronto que la ayuda no les iba a llegar. Que primero las autoridades cubrirían las necesidades de las grandes urbes. Sin esperar nada, una vez más, se organizaron con eficiencia asombrosa en medio de la destrucción.
En Santiago, Concepción y Viña del Mar, a los habitantes urbanos no les quedó otra que otorgarle nuevo sentido al barrio y establecer lazos con vecinos con los que jamás habían cruzado una palabra. Porque ese simple acto de asociatividad puede terminar, literalmente, salvándonos la vida.
Cada día me sorprende más lo que las marcas están dispuestas a hacer por lograr el favor de los clientes. He alegado todo este año de crisis (ya terminal, por suerte) por lo escandalosamente sexista que se ha puesto la publicidad en televisión, y he sabido que eso es habitual en momentos de recesión económica. Cualquier avance para evitar que las mujeres quedemos como tontas y aparezcamos principalmente en bikini en los comerciales, se estancó este 2009. Pero soy optimista y pienso que la cosa se va a revertir.
Otro ejemplo de lo políticamente incorrecto que puede ser el marketing de las marcas: me llega una enorme caja de cartón al canal en cuyo interior había una zapatilla y una invitación al lanzamiento de esta nueva línea inglesa llamada Cushe. Uno agradece las invitaciones, pero por Dios que irrita cuando se transforman en un cacho. Obviamente, el par de la zapatilla me lo entregarán la noche del evento, pero resulta que yo no tengo entre mis planes asistir. Entonces, debo decidir qué hacer con la zapatilla huacha. Si la boto, estaré contaminando. Creo que la enviaré al remitente o exigiré que me manden el otro par para darle un buen uso. Antes de recibir la invitación no tenía un problema que resolver, ahora sí.
Creo verdaderamente que es cada día más importante que las compañías cuiden sus acciones, ya que todas ellas hablan de su comportamiento ético y social.
Otro ejemplo: Me llegó la invitación de un chef top para ir a su restorán. Me pareció atractivo y partí. Cuando llego, me entero de que estoy en un experimento “gourmet” auspiciado por la más grande e importante marca de comida rápida del mundo que busca fidelizar clientes a través de líderes de opinión. Conversé largamente con los encargados de la marca y con el propio chef, para decirles que me sentía muy agradecida de su invitación pero también estafada por verme obligada a vincularme con una marca sin haberlo elegido. No fui la única molesta esa noche.
No sé. Siento que el marketing últimamente cruza ciertos límites que a la corta o a la larga, operará como un boomerang.
Si hay algo que irrita cada vez más son las buenas intenciones de última hora de los candidatos a algún cargo político. Sabemos hace rato que muchos de ellos hacen sus consideraciones sobre la base del cálculo y es fácil distinguir cuando las promesas electorales son vacías y de espaldas a los ciudadanos.
El último ejemplo de esta pésima costumbre fue la petición de Sebastián Piñera de alargar el período de inscripción en los registros electorales, que cierran el 14 de septiembre, tal como lo establece la ley. Eduardo Frei dijo, sobre la propuesta de Piñera, “me parece bien”.
El gobierno puso algo de sensatez al decir que habían sido muchos los intentos por modificar el sistema de inscripción y voto, pero que las propuestas no habían funcionado por diversas responsabilidades. Ante esto, el comando de Piñera “tuiteó” algo como “una vez más cierran las puertas”.
Siento, sinceramente, que todos y cada uno de los miembros de la clase política llevan velas en este entierro. Y que debieran tener un poco más de pudor ante lo que ellos mismos han generado: un desinterés pavoroso de parte importante de la población de participar, más allá de que sea un deber, en los procesos políticos.
Acordarse de eso el último día me parece, sencillamente, insultante.
La Comisión Defensora de las Personas (un “ombudsman” embrionario, dependiente del Ejecutivo, que se supone sería transitorio pero ya lleva casi 20 años de existencia) dio a conocer la Segunda Encuesta Nacional de Derechos Ciudadanos que, entre otras cosas, mide cuánto reclaman los usuarios de servicios públicos.
Y reclaman bastante poco, la verdad. 8 de cada 10 personas no lo hace porque cree que no sirve de nada. Los que alegan, en su mayoría del sector ABC1 lo hacen llamando al encargado o al jefe del servicio. Coincide con que son los más educados y quienes más conocen sus derechos.
Sucede que las reparticiones del estado están obligadas por ley a tener un mecanismo de reclamos debidamente indicado, pero los usuarios tienden a pensar que lo que se escriba en el libro de reclamos será letra muerta. De paso: los servicios peor evaluados y los que más reclamos reciben son el COMPIN y el INP.
En Chile la llamada “atención a público” sigue siendo, en términos generales, derechamente mala. Danae Mlynarz, jefa de la repartición que hizo el estudio, recordó que hay organismos que como castigo a los funcionarios los pone en la ventanilla o el mostrador de atención. Un ejemplo de lo despreciada que es esta función.
Y en los usuarios persiste la sensación de que nos hacen un favor al atendernos, de que tenemos que “pedir perdón” cada vez que realizamos un trámite para no molestar a quien tan “amablemente” nos atiende. Un gran error, que nos hace desandar en el camino de “empoderamiento” que es importante y necesario en toda sociedad democrática.
Otro de los resultados de la encuesta: 9 de cada 10 consultados cree que es necesario un organismo independiente que defienda los derechos de las personas. Mlynarz recordó que el proyecto de Ombudsman está en el Senado y que ahora depende de los honorables que vea la luz de una buena vez.
En twitter opiné que quizás era un poco tarde para la reunión cumbre que sostuvieron el Ministro de Justicia, el Subsecretario del Interior y el Director del SENAME por el caso de Cristóbal, muchísimo más conocido como el Cisarro. Creo que es el twiteo que más respuestas ha tenido. La mayoría opinaba que nunca es tarde para solucionar un problema de base. Otros decían que las autoridades se mostraban preocupadas sólo para no perder su cargo o para aparecer en los medios. Muchos dijeron que la verdadera solución está en el fortalecimiento de la familia. Y todos creen que hay muchos más Cisarros en Chile.
La historia de este niño con todo el interés que ha generado, quizás provoque lo que los alegatos de los expertos no lograron en tres años: que se revise la institucionalidad de los jóvenes infractores de ley. Nuestra ley de reponsabilidad penal adolescente ha sidp un absoluto fracaso y es bueno que eso se transparente. El SENAME es una caja negra, tremendamente mal administrada y que, lo vemos día a día, no logra su objetivo: que los niños y jóvenes que delinquen encuentren un mejor estímulo para dejar de hacerlo. Las niñas araña no se desarticulan a pesar de haber estado en recintos donde supuestamente se rehabilitarían. Y ese es sólo un ejemplo vistoso.
Tampoco hay que perder de vista que el caso del Cisarro es extremo. Un niño que estuvo seis meses con sicóloga diariamente y que reincide de esta manera tiene un problema estructural que el Estado, a pesar de sus esfuerzos, no ha podido solucionar. Pienso que es momento de revisar el sistema completo, antes que entrar en una eventual discusión sobre bajar la edad de imputabilidad. Hay miles de pendientes que resolver antes de endurecer la legislación para los niños delincuentes.
El crimen de Sergio Aguayo y su encuentro fatal con JTNV reponen un problema cada vez más grave y urgente: el consumo excesivo de alcohol entre los jóvenes chilenos. Está documentado que víctima y victimario habían tomado bastante antes de encontrarse. Evidentemente hay muchos otros factores que dan forma a esta historia trágica, pero vale la pena detenerse en este factor.
El Estado de Chile desposita su política pública de prevención del consumo excesivo de alcohol en el CONACE, un organismo dependiente del Ministerio del Interior. Se ha optado por campañas (cuando las ha habido) que conminan a los jóvenes a no beber alcohol porque daña su organismo y tiene consecuencias como accidentes de tránsito o episodios de violencia.
Todo eso es cierto, pero desafortunadamente no sirve. Los y las jóvenes chilenos no están dejando de tomar o haciéndolo de manera más responsable. Este problema, que no es exclusivo de Chile, se ha abordado de otro modo en sociedades que asumieron que la prohibición no desalentaba a los jóvenes. En Brasil, Canadá y los países europeos, escogieron la política de Reducción de Daños, que parte de la base de que los jóvenes seguirán tomando alcohol, por mucho que se les prohíba.
La política pública entonces, se centra en entregar la mayor cantidad de información posible en entornos de “carrete” y de un modo que interpele a los jóvenes. Se les habla claramente sobre los riesgos de la intoxicación alcohólica y cómo evitarla. Se les recomienda tomar dos vasos de agua después de cada trago, se les indica la cantidad prudente de destilado que deben beber para evitar la ebriedad, se les entregan teléfonos de emergencia, etc.
Se involucra además a los otros protagonistas del carrete, los dueños de locales nocturnos, para que les enseñen a sus barman que tienen que contribuir en el proceso sin negar jamás un vaso de agua a quien lo pide (algo que ocurre habitualmente, aunque cueste creerlo, en nuestros boliches juveniles).
Adoptar una polìtica de este tipo tiene costos. Se asocia a posturas progresistas que en un asunto sensible como éste, generan resistencias. Pero los hechos obligan por lo menos, a abrir un debate serio y profundo.
Algo está pasando con algunos movimientos sociales y/o gremiales. La dinámica es más o menos así: paralizan o se manifiestan por determinadas demandas. Esto provoca consecuencias molestas y/o peligrosas para usuarios y ciudadanos. El gobierno se resiste a dejarse presionar. El grupo insiste en su medida de fuerza. El gobierno se allana y anuncia una mesa de negociación. El acuerdo queda plasmado en diarios y noticieros. Pasan tres semanas y los dirigentes alegan que los acuerdos no se cumplieron y que nuevamente paralizarán.
En los últimos meses esto aplica a los siguientes grupos y movimientos:
- estudiantes
- profesores
- gendarmes
- deudores Andha
- funcionarios del Sename
- personal de la salud
Obviamente, parte importante de gobernar bien consiste en no ceder a las presiones o a los movimientos de fuerza. Hay mucho de irresponsabilidad entre quienes paralizan sólo porque pueden, ok. Pero también parte constituyente de saber gobernar es prestar oídos a las demandas y amarrar soluciones de verdad.
Imagino que esto sólo es posible si se hace un trabajo serio y continuo, si se establecen mecanismos para dar legitimidad a determinados interlocutores y construir con ellos una relación de confianza. Todo con un objetivo superior.
Seguramente es facilísimo decirlo pero extremadamente difícil implementarlo. Pero es urgente hacerlo. Si no, empezamos a vivir en el mundo del eterno retorno, como decía la periodista de CNN Carola Fuentes. Estos días, gendarmes y deudores: eterno retorno.
Tuvo lugar el jueves pasado entre las 17:00 y las 18:15 horas. Ese fue el lapso que duró la confusión y la duda sobre la veracidad del infarto y posterior muerte de Michael Jackson. Como sabemos, la primicia la dio el sitio dedicado a las celebridades TMZ (filial de AOL Time Warner) y estuvo a punto de colapsar Internet. Sin embargo no fue hasta que el Los Angeles Times primero, y el New York Times después confirmó la noticia, que la dimos por cierta.
La primera conclusión, obvia y poderosa, es que los medios no tradicionales (cualquiera que no sea un canal de TV, una radio de cobertura nacional o un diario impreso en papel) son hoy tan influyentes como los otros. Y que las redes sociales funcionan como el más potente amplificador.
La segunda es que a pesar del trabajo serio que estos medios no tradicionales puedan hacer, no es suficiente para otorgarles credibilidad inmediata. Seguimos dependiendo de los grandes para decir: “ok, es cierto”. Hay un activo que se construye a lo largo del tiempo y que no es fácil derribar de buenas a primeras.
La tercera conclusión es que los verdaderos bombazos noticiosos no es necesario explicarlos ni “venderlos” como tales. Sólo suceden y lo superan todo. Cuando una noticia es definitiva, rotunda, lo que cunde es el desconcierto hasta en el más experimentado reportero o analista de noticias.
Muchos ya se quejan de lo que consideran un exceso en la cobertura. Pero en el caso de la vida y obra de una persona como Michael Jackson hay tantos matices, que probablemente sigamos revisando cada antecedente, hasta poder formarnos una visión menos ambigua del personaje.
Porque eso es lo que parecemos necesitar todos quienes nos informamos y nos mantenemos comunicados: el menor grado posible de incerteza frente a las cosas que pasan.
¿Qué piensan ustedes? ¿cuánta credibilidad le otorgan a los medios no tradicionales? ¿los tiene chatos la cobertura de prensa a la muerte de Michael Jackson? Este es el espacio para participar.
Finalmente el gobierno le puso la firma al proyecto de ley que crea la licencia de conducir por puntos. Según el Ministro Cortázar, la tramitación en el Parlamento será fácil, por lo que en poco tiempo más esta licencia sería una realidad.
Imagino que las familias de los cinco jóvenes muertos en el Puente Pudahuel sentirán algo parecido al orgullo: fue su dramático caso el que repuso esta discusión en la agenda pública. El año 2006, y tras la muerte de tres jóvenes en la Costanera Norte, la conmoción generalizada nos llevó a instalar este tema en el programa En Boca de Todos. Conocimos en detalle este sistema que en España había comenzado a dar excelentes resultados.
Tres años después y muchas personas muertas mediante, toma forma esta estrategia que responsabiliza radicalmente a los conductores. Manejar con alcohol dejará de ser una falta habitual para convertirse en un acto casi criminal, con graves consecuencias.
Debiéramos avanzar también en campañas de bien público que lleven a tomar conciencia sobre el uso del cinturón de seguridad, con menos de un 50% de uso en Chile, según expertos.
En España se han impuesto una meta ambiciosa: llegar a cero muertes por accidentes de tránsito, porque plantean que todas son evitables si se establecen las políticas públicas correctas.
Esta nueva licencia es un muy buen primer paso para avanzar en ese camino.
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