Tuvo lugar el jueves pasado entre las 17:00 y las 18:15 horas. Ese fue el lapso que duró la confusión y la duda sobre la veracidad del infarto y posterior muerte de Michael Jackson. Como sabemos, la primicia la dio el sitio dedicado a las celebridades TMZ (filial de AOL Time Warner) y estuvo a punto de colapsar Internet. Sin embargo no fue hasta que el Los Angeles Times primero, y el New York Times después confirmó la noticia, que la dimos por cierta.
La primera conclusión, obvia y poderosa, es que los medios no tradicionales (cualquiera que no sea un canal de TV, una radio de cobertura nacional o un diario impreso en papel) son hoy tan influyentes como los otros. Y que las redes sociales funcionan como el más potente amplificador.
La segunda es que a pesar del trabajo serio que estos medios no tradicionales puedan hacer, no es suficiente para otorgarles credibilidad inmediata. Seguimos dependiendo de los grandes para decir: “ok, es cierto”. Hay un activo que se construye a lo largo del tiempo y que no es fácil derribar de buenas a primeras.
La tercera conclusión es que los verdaderos bombazos noticiosos no es necesario explicarlos ni “venderlos” como tales. Sólo suceden y lo superan todo. Cuando una noticia es definitiva, rotunda, lo que cunde es el desconcierto hasta en el más experimentado reportero o analista de noticias.
Muchos ya se quejan de lo que consideran un exceso en la cobertura. Pero en el caso de la vida y obra de una persona como Michael Jackson hay tantos matices, que probablemente sigamos revisando cada antecedente, hasta poder formarnos una visión menos ambigua del personaje.
Porque eso es lo que parecemos necesitar todos quienes nos informamos y nos mantenemos comunicados: el menor grado posible de incerteza frente a las cosas que pasan.Â
¿Qué piensan ustedes? ¿cuánta credibilidad le otorgan a los medios no tradicionales? ¿los tiene chatos la cobertura de prensa a la muerte de Michael Jackson? Este es el espacio para participar.
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