Una de las tradiciones más reconocidas de los chilenos es juntarse en familia o con amigos a ver los partidos de nuestra Selección. Más allá de las reacciones posteriores ante la derrota o ante la algarabía del triunfo, finalmente, lo comido y lo bailado nadie lo podrá quitar.
Es una de esas excusas perfectas para dejar de lado el trabajo y las preocupaciones y simplemente juntarse a pasarlo bien. El sábado era uno de esos días, pero con el ingrediente especial de una final, claro. Después de 12 años de espera podríamos volver a festejar una clasificación mundial. Los chilenos entraron a la cancha en Colombia con la mano en el corazón, conscientes de la tremenda hinchada que gritaba con desgarradora pasión a miles de kilómetros de distancia. “¡Vamos a ir al mundial!”, era lo que todos teníamos en mente, atorada la frase en la garganta, esperando poder salir de la boca y recorrer cada rincón de nuestra geografía.
Ese día, en Santiago había llovido. Una lluvia extraña considerando los días de altas temperaturas precedentes. Yo estaba llegando al canal, a eso de las 18:00 horas y una inmensa nube negra cubría el centro de la capital, quizás como una metáfora de la nube que se pondría en nuestras mentes tras el fatídico autogol que inauguró la jornada mágica de Valdivia y los demás pupilos de Bielsa. Pero las nubes pasan, son sólo visitas… su afán de vida es ir y venir, muriendo a cada segundo un poco más para volver a existir en ríos, mar u otra nube. Así los sueños de los chilenos también se hacían carne otra vez y dos minutos mágicos de inspiración nos ponían de regreso en las galerías de Sudáfrica, fecha en que cumpliremos 200 años de vida. El resto es conocido y lo viviremos de sobra durante mucho tiempo. Nos falta el último capítulo este miércoles frente a Ecuador, en casa. Una fiesta de todos porque ahora señores, ahora nos toca a nosotros.
Como parte de la cobertura de nuestro canal tuve la feliz oportunidad de ver el partido, al menos en el segundo tiempo, en el MoviStar Arena, con más de siete mil corazones reunidos y que una vez terminado el partido nos fundimos todos en la emoción del triunfo, en la alegría de la obra hecha, en el regocijo de ver los triunfos de una trabajo serio, de verdad y profesional. ¡Viva Chile!
Acá les dejo el video de cómo celebramos en el Arena!!
http://www.vimeo.com/7033419
Edo.
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